Cualquier puerta convencional, puede convertirse en una puerta corredera. La forma más sencilla y económica de realizar esta conversión son las puertas correderas vistas, que unicamente precisan una guía externa por la que se desplazará la puerta y una tapeta que la cubra. El inconveniente que aparece en estas puertas es que como se desplazan paralelas a la pared, no pueden haber estanterías ni muebles ya que entorpecería el deslizamiento.
Las puertas correderas que se usan en naves industriales o chalets, van acompañadas de vallas y cancelas normalmente y están fabricadas por paneles de aluminio. El diseño de estas puertas está pensado para puertas de gran tamaño, por lo que las guías tienen que soportar el peso y realizar un desplazamiento fluido.
En el caso de que las puertas correderas sean automáticas disponen de un sistema soporte y guiado de la puerta que se encarga de la dirección de la puerta, un sistema de movimiento compuesto de un piñón y una cinta corredera dentada y el motor eléctrico, que se encargan de realizar el desplazamiento.
En las puertas correderas se debe comprobar como norma general los siguientes puntos:
- Verificar la correcta fijación de la puerta.
- Verificar la limpieza y aislamiento del sistema electrónico del aparato receptor del mando a distancia o cerradura.
- Comprobar el mecanismo de cierre de la puerta y el correcto funcionamiento del amarre.
- Mantener limpia la guía de desplazamiento de la puerta, apartando los objetos que hayan en la trayectoria de cierre de la puerta.
- Mantener limpia la cinta corredera dentada y engrasar el piñón, así como el motor, para un correcto funcionamiento en el desplazamiento.
- Cerciorarse del conocimiento de como abrir la puerta de forma manual, para casos de avería o falta de energía eléctrica.